«Es obvio que la poesía y la fotografía pueden complementarse y hasta influirse recíprocamente. Por una parte, la fotografía capta una imagen fija, inmóvil (a veces sólo un instante de una realidad dinámica o de una coyuntura motriz, desplazable o vibrante), y la poesía puede, a partir de esa suspensión o tregua del movimiento, hacer una lectura que la enriquezca. Por otra parte, la poesía, que genera o propone transformaciones, procesos, auges o deterioros, puede ser sintetizada ejemplarmente por la fotografía cuando ésta elige de aquella una imagen decisiva, que habla por sí misma.»


Mario Benedetti Poeta

domingo, 19 de junio de 2011

Siete tazas de té

 Este bodegón lo monté en casa, me apetecía hacer algo con referencia al té ya que es una bebida que tomo practicamente a diario. Lo que no esperaba era el verla publicada en la revista Dígital Cámera del mes de julio del 2010, en la sección "Desafío del lector", lo cual me dió una gran alegría, es algo que te llena de orgullo, no es algo que pase todos los días, asi que guardo esa revista como oro en paño.


SIETE TAZAS DE TÉ


La primera taza acaricia mi garganta y mis secos labios.

La segunda rompe los muros de mi solitaria tristeza.

La tercera busca los secos arroyos de mi alma para encontrar

los cuentos de los cinco mil rollos.

Con la cuarta, el dolor de las injusticias pasadas desaparece a través de mis poros.

La quinta purifica mi carne y mis huesos.

Con la sexta entro en contacto con los inmortales.

La séptima me proporciona un placer tal, que casi es insoportable.

El viento fresco sopla a través de mis alas, mientras me encamino hacia Penglai.

Lu Tong (795-853)
Imagen tomada de Internet


UN ORIGEN LEGENDARIO

Según la leyenda china, esta interesante historia comienza cuando el emperador y erudito Shen Nung, discubrió las propiedades beneficiosas del té. Una de sus sabias normas fue la disposición de que durante su reinado, toda el agua destinada para el consumo humano fuese previamente hervida.

Cuentan que un día del año 2737 aC cuando Shen Nung estaba descansando junto a un árbol de té silvestre, una ligera brisa agitó las ramas con tan buena fortuna que algunas hojas fueron a caer en el agua que estaba hirviendo. La infusión resultante le pareció deliciosamente refrescante y reconstituyente, y así fue como descubrió el té.

2 comentarios:

Ricardo Gómez de Cádiz dijo...

Hola Helenai:ha sido una grata sorpresa conocer tu blog.Seguiré visitándote con asiduidad porque me ha encantado.Espero que poco a poco vaya creciendo.Besos.

Helenai (xiloc) dijo...

Hola Ricardo, no te había contestado por aquí, es que aún estoy muy verde en esto del blog, poco a poco....
Muchas gracias por pasarte y me alegra que te haya gustado, el tuyo también es muy bueno, me encantan tus trabajos, son fantásticos.

Un saludo
Helenai

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